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EL CUERPO: Vibrador, Resonador, Interactivo

Por María Beltrán©2002

La mayor parte de los seres humanos no tienen una plena conciencia de partes de su cuerpo, y menos aún, del cuerpo como una unidad plástica, equilibrada y cómoda.

Pareciera que si se adoptan las posturas que los especialistas ilustran como menos perjudiciales, estas resultarían, precisamente, las más incómodas y muy pocos estarían dispuestos a superar el período obligado de “incomodidad” hasta volver a sentirse cómodos cuando sientan, como hábito ya definitivamente establecido, los nuevos patrones posturales más saludables.

Una forma de gratificarse por el intento sería pensar en el premio que recibiremos al recuperar el cuerpo flexible: Nunca más dolores de espalda. Olvidarse del peso de pies y piernas. Estéticamente proyectar una imagen de ser tan altos como el cuerpo extendido lo permita y no parecer replegado o ver que gradualmente se va perdiendo altura con el paso de los años.

Caminar como flotando. Adquirir una postura no contradictoria con la fuerza de gravedad, Ej. el esqueleto mantiene el equilibrio y los músculos articulan el movimiento. Conviene que los músculos no mezclan responsabilidades y cada uno cumpla la función asignada sin entrometerse para ayudar donde no se los necesita. Y este es el tema que atañe a nuestra especialidad, porque el aparato fonador suele soportar una disociación de las funciones corporales, confusión del protagonismo que corresponde a cada músculo la función vocal. Ej: Los músculos del cuello "sostienen" la cabeza en vez del atlas; la laringe es tironeada desde la lengua, el cuello, la mandíbula, o desde la tráquea...

La laringe, que es la caja del sonido, tiene en su interior las cuerdas vocales, el elemento vibrador que, como en el piano, guitarra y tantos instrumentos musicales, debe “colgar” muy libre, para que la oscilación del sonido llegue a la caja de resonancia.

Las cuerdas en vibración son el componente productor del sonido, dirigiendo al diafragma para que active el aire de los pulmones. Las cuerdas tendrán un movimiento funcional natural y flexible, si los músculos que rodean la laringe no obstaculizan esa libertad.

Por último, ese mínimo sonido glótico, se proyectará y encontrará espacio resonador, se verá favorecido por una estructura del instrumento-cuerpo desplegada y no aplastada sobre sí misma.

Todos los huecos y espacios del cuerpo, resonarán si no hay tensión que pare la vibración. En el canto mucho más que en voz hablada, especialmente en el canto operístico, que es la práctica de mayor exigencia vocal. Un poco menor las exigencias cabría en el género de canción de arte, y menos aun en la canción pop con micrófono.

Queda en evidencia que cada función está ligada a las demás y que el sonido no cobra volumen resonante y no se escucha ni “corre” bien si no hay un medio aéreo que lo conduzca.

Es decir, todo el aparato fonador debe funcionar interconectado. De esta interacción trata la Técnica Vocal, pero de la preparación y el mantenimiento en óptimas condiciones de órganos, músculos, huesos, ligamentos y del buen uso del cuerpo, nos ocuparemos aquí, en Plástica Corporal Vocal.

Un buen instrumento que se use con corrección, no es suficiente para generar un prodigio artístico, crear un momento único o producir una conmoción estética. Creemos que la voz educada sería fútil si no provocara un sentimiento emocional al presentarla como hecho artístico.

Este tema se ampliará en Expresión Oral desmenuzando la voz como valor total, artístico, plástico y por supuesto, especialmente como un aporte musical si es una canción. El habla profesional y el canto, exigen un trabajo muscular coordinado para que la función fonatoria contribuya a una adecuada producción de la voz. El cuerpo es el instrumento musical más sutil y a la vez, el más complicado.